Dioses folklóricos y Dios
filosófico
¿Qué diferencia en forma categórica al animal
bípedo denominado hombre, del resto de los animales? Su gran capacidad para
concebir ideas, desarrollar pensamientos lógicos, reflexionar sobre la vida y
la muerte.
El día que un predecesor del homo sapiens, quedó impresionado por la
espectacularidad del rayo y meditó sobre el fenómeno, dejó de ser un
irracional.
¿Por qué aparecen y desaparecen esos discos
llamados sol y luna? ¿Por qué llueve? Difícil contestación, hasta que imaginó
la existencia de misteriosos seres desconocidos. He aquí el origen de lo
sagrado.
Dice Mircea Eliade,1 que “lo
sagrado es un elemento de la estructura de la conciencia”. No solamente del homo sapiens. También de sus
antecesores. El dominio del fuego dio “origen a un universo de valores
mítico-religiosos” e “incitaron la imaginación creadora”.2
Largo es el camino recorrido por las creencias
religiosas desde ese crucial momento en que el hombre primitivo deja correr su
fantasía e inicia el proceso que culmina en una mitología local. Ocurre que, en
la idiosincrasia de las divinidades de cada pueblo están presentes sus pautas
culturales. Nosotros los denominamos dioses folklóricos e integran una especie
de mercado persa, donde no faltan el dios solar, la luna, divinidades
antropomorfas, zoomorfas, monstruoformas, amorfas, …
En la antípoda de los dioses folklóricos nos
encontramos con el Dios que los filósofos denominan Principio Absoluto, Causa
Eficiente, Uno, etc. Podríamos decir que es el “Ser Necesario” imprescindible
para el arranque de la especulación metafísica.
Anaxágoras (-548/-428), maestro de Sócrates
(-470/-399) 3 definía a Dios, “Mente eterna, principio del
movimiento y ordenador del mundo”. Los filósofos griegos al plantearse el
problema del origen del universo y su principio gestor o creador elucubraron
diversas teorías. Ya en el siglo VI a.C. tenemos dos típicos representantes de
la concepción racional de lo divino
que son precursores en la materia: Anaximandro y Jenófanes.
Anaximandro (-610/-547) descubre “el sujeto
del sumo poder” en lo ilimitado: “no nacido e imperecedero” que lo abraza todo
y lo gobierna todo”. “Y esto es lo divino (dice Aristóteles) pues es inmortal e
indestructible, como sostienen Anaximandro y la mayoría de los filósofos
naturales”.4
Jenófanes (nacido a mediados del siglo –VI) 5
es el primer filósofo que enfrenta valientemente las creencias en los dioses
folklóricos con las siguientes palabras:6
… los mortales suponen que los
dioses están sometidos a la generación;
Los visten de ropas como las suyas y les
prestan voz y rostro.
… si vacas y caballos tuviesen
manos y fuesen capaces
De pintar con ellas y componer cuadros como
los hombres,
Los caballos darían a los dioses formas de
caballos,
Y las vacas de vacas, …
El Dios de Jenófanes al que llama Uno, es
inmóvil; se caracteriza por su calma absoluta:7
Mas sin esfuerzo pone todas las cosas en
revuelo.
Con el solo poder de su mente.
Jenófanes afirma que el Dios Uno es
incomprensible para el espíritu humano. Entender la infinita unidad que todo lo
gobierna y que es origen de todas las cosas, escapa a nuestra capacidad mental.
Y concluye sosteniendo que ni el más sabio de los hombres jamás podrá tener la
certeza de haber descubierto la verdad sobre Dios y el Universo.8
Una definición del Dios filosófico podría ser
la siguiente:
“Entidad Suprema,
que es enteramente pura, inteligente y libre, que nunca cambia, que es singularmente
una y con nada está en contacto, carente de forma,…” 9 santuarios y
profetas. No tiene profesionales a su servicio. No premia ni castiga.