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Moisés: gran lider carismático

Los teólogos racionalistas niegan los milagros bíblicos. Pero algunos de esos prodigios no se pueden desconocer. Por ejemplo, que Moisés se convirtió en el gran caudillo de los judíos a pesar de que era “pesado de boca y pesa­do de lengua”, es decir, tartamudo.1 En realidad, hay que reconocer sin dudas, la intervención de Dios en el Exodo 2 pergeniado por este célebre patriarca y profeta. Evidentemente, hay bastante de milagroso, de sobrenatural, en el notable poder de convocatoria de Moisés, que arengó a su pueblo con éxito durante esos 40 traumáticos años, a pesar de ser un orador tartamudo. Pero debemos admitir que para los hebreos del Exodo, no tiene que haber sido placentero escuchar todos los días consejos y más consejos en lenguaje vacilante y dificultoso. Al respecto, abrimos al azar un libro del Pentateuco de Moisés y encontramos un texto que hemos traducido al tar­tamudo:

Levítico, XVIII, 5: 1

Por/por tan/tanto guardaréis mis/mis esta/tatu /tutos y mis or/ordenan/nanzas, …

 

9:

La/la des/desnudez de tu/tu herma/mana, ... no /no des/descubri/brirás.

10:

La/la des/desnudez/dez de la hi/hija de/de tu/tu hijo... no/no descu/cubri/brirás, …

11:

La/la des/desnudez del her/herma/mano de/de tu pa/padre no/no…

Al margen de que estas normas nos hacen pensar que los judíos eran bastante licenciosos, reiteramos: si Mo/Moisés, (perdón) Moisés logró mantenerse como jefe espiritual del pueblo elegido, durante la friolera de 40 años, con arengas expresadas en tartamudo y no fue defenestrado, debemos considerar el hecho como uno de los milagros más importante de los que figuran en la Sagrada Biblia.

Nos regocija que los editores de la verdad revelada por el profeta, hayan tenido la excelente idea de reproducir la palabra del patriarca en textos maquillados, omitiendo el silabeo entrecortado y las monótonas repeticiones. Se habrá perdido en autenticidad pero se ha ganado en fluidez para la lectura. Porque si ya de por sí leer la Sagrada Biblia resulta bastante pesado, sería más tedioso aun leer libros escritos en tartamudo.

Una consideración final: Ciertos teólogos opinan que Moisés no siempre trasmitía a su pueblo los mensajes que recibía de Yahvé. En algunos casos, los abreviaba o los omitía; esa sería la causa, por la cual nunca informó la existencia de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Argumentan que el patriarca consideró más importante darles normas éticas, como no acostarse con su hermana, nieta, o tío, que informar de asuntos secundarios, por ejemplo que el Dios Padre tenía un Hijo Dios.