Las traducciones equivocadas,
suelen engendrar insólitos equívocos
El
cristianismo ilegítimo paganizado, que arranca a partir de Pablo de Tarso, no
ha rechazado el Antiguo Testamento (centrado en la existencia de un Dios guerrero,
injusto y cruel) porque les era útil como introducción al Nuevo, interpretando
ciertos textos de la escritura judía según su conveniencia proselitista.
Dice
Guignebert, refiriéndose a una profecía de Isaías:1
… un pasaje de la escritura también favorecía a la
leyenda y, en algún modo, la fundaba a los ojos de los cristianos helenistas: 2
era la profecía de Esaías (VII, 14), a la cual habían dado los Setenta 3
el sentido siguiente: “Por esto el mismo Señor os dará un signo; helo aquí: una
virgen concebirá y criará un hijo y se llamará Emanuel”. Pero había en esta
traducción una equivocación; el texto hebreo tenía la palabra halema que significa muchacha, y que
convenía traducir al griego por la palabra neánis; los Setenta la tradujeron por
la palabra parthenos, que quiere
decir virgen, como si hubiesen
encontrado la palabra bethoula. Los
cristianos se atuvieron con obstinación a la interpretación de los Setenta (1). …
1. Desde el siglo segundo se entabló una viva discusión
sobre el verdadero sentido del texto de Esaías; los cristianos hebraizantes 4
se resisten a la interpretación de los Setenta y traducen… Considerado en sí
mismo, el texto de Isaías no tiene el sentido de predicción mesiánica que le
atribuye la tradición; el pasaje a que pertenece no pretende sino anunciar al
rey Achaz la próxima liberación del reino de Judá, la cual debía venir, decía
el profeta, antes de que el niño, que una mujer llevaba aun en su seno, supiese
distinguir el bien del mal (VII, 15-16); modo sencillo de hablar, que quería
decir pronto, sin precisar más de lo que convenía.
Conclusión:
una traducción equivocada, permitió crear unos 50 años después de la muerte del
Nazareno, la leyenda de la virginidad de María y la del prodigioso nacimiento
de Jesús de Nazaret.5